¿Qué piensan las mujeres?

Pasamos por una tienda y nos detenemos en el escaparate. Una pantalla cambia de imagen y mensaje cada pocos segundos: «¿Quieres vestir como las famosas?», «¿cansada de ropa triste?, entra aquí y sal con diez años menos». 

Siempre he querido saber qué piensan las mujeres, y eso solo se consigue tratándolas. 

El mensaje de la marca (la tienda es una franquicia) me resulta entrañable, connatural a la idiosincrasia femenina. ¿Qué mujer (a no ser una niña que quiera ser mujer) querría parecer mayor de lo que es? Esa sana e inocente vanidad las hace poder con la vida y la muerte por encima de lo cualquier hombre podría jamás imaginar para sí. 

Tampoco conozco a los hombres, pero no me suscitan el mismo interés, porque a quienes verdaderamente necesito es a las mujeres. El hombre promedio pasa más tiempo con una mujer, bien sea novia o esposa, que con cualquier amigo, por muy del alma que este sea. Pero los hombres, por lo general, no conocemos a las mujeres. 

Cómo habría deseado que, durante la juventud, alguien me hubiera dado el consejo de que leyera historias escritas por mujeres; de ese modo no me habría desenvuelto tan torpemente en el arte de la seducción y, ante todo, habría aprendido que más vale comprender que competir, y otras muchas cosas más, tan necesarias para la vida entre los hombres.

Jesús de la Palma 

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