Pesimismo atroz

Cioran es de los pocos autores que puedo leer con dolor de cabeza y la primera elección entre todos ellos. Paradójicamente, con su pesimismo atroz, evoca un oasis en mitad del desierto. Un 21 de mayo de 1968, escribe en sus “Cuadernos”: «El paraíso terrenal: una muchedumbre... escéptica».

Jesús de la Palma 

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