La veo a través de la cristalera principal, está sentada en un escalón, fumando; cada día cumple la misma rutina antes de entrar al gimnasio. Entra y aborda a quien tenga a bien prestarle oídos; ya por compasión, ya por resignación; yo también tuve mi oportunidad... De unos cincuenta años y de una delgadez espectral, hace sus pinitos, lo intenta; por lo que sé, ha pasado varios meses sin salir, en cama, aunque desconozco el motivo. Hoy le ha tocado el turno a Javi, el dueño del gimnasio. Justo antes, yo había entrado a la oficina, que está a pie de pista, para recomendarle un disco, ya que somos de la misma quinta y tenemos parecidos gustos musicales; a raíz de eso, hemos entablado una breve conversación; la cuestión es que después de verla a ella, me he visto reflejado en su imagen; ambos, como todos, con mayor o menor sutileza, buscamos el contacto humano, entablar conversación, huir de nuestra realidad. Qué frase, la de Stig Dagerman: "nuestra necesidad de consuelo es insaciable".
Al teléfono
Anoche hablaba con mi hijo mayor sobre los dos últimos acontecimientos artísticoculturales a los que he asistido y que aún me rondan por la memoria, a saber: la última de Joaquín Phoenix, con Todd Phillips al volante, Joker: Folie à Deux , y lo último de Manuel Vilas, El mejor libro del mundo . Cuando recibí su llamada (lo estaba esperando, pues es su hora de llamarme, y ayer tocaba), tenía entre manos la Historia Oxford de Grecia y el mundo helenístico . Estaba tan cansado (era a última hora de la tarde, ya oscurecido) que cogí el teléfono con amor de padre, pero sin espíritu. No obstante, solo tuvieron que pasar un par de minutos para que recobrara el ánimo y empezaran a fluir las ideas y las palabras, todo lo que quería decirle y que había quedado sepultado bajo toneladas de agotamiento físico y mental. Hubo tiempo para hablar de Yugoslavia y su trágico desenlace, y de China, concretamente de Foxconn, la empresa que, según se describ...
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