Los intelectuales que tenemos en España apenas salen en televisión, y cuando lo hacen, lo hacen con comedimiento, por miedo de que no los vuelvan a llamar, y así siguen el discurso imperante, tanto en sus redes sociales como tras las cámaras de la caja tonta, y no se les puede culpar; Unamuno se pronunciaba a este respecto en "Cómo se hace una novela (Obras completas, VIII, 744-5)" del siguiente modo: "Las gentes de aquí me preguntan si es que no puedo volver a España. (...) No puedo ni debo volver mientras haya Directorio, mientras el general Martínez Anido esté en el poder, porque no podría callarme ni dejar de acusarles, y si vuelvo a España y acuso y grito en las calles y plazas la verdad, entonces mi libertad y hasta mi vida estarían en peligro".
Al teléfono
Anoche hablaba con mi hijo mayor sobre los dos últimos acontecimientos artísticoculturales a los que he asistido y que aún me rondan por la memoria, a saber: la última de Joaquín Phoenix, con Todd Phillips al volante, Joker: Folie à Deux , y lo último de Manuel Vilas, El mejor libro del mundo . Cuando recibí su llamada (lo estaba esperando, pues es su hora de llamarme, y ayer tocaba), tenía entre manos la Historia Oxford de Grecia y el mundo helenístico . Estaba tan cansado (era a última hora de la tarde, ya oscurecido) que cogí el teléfono con amor de padre, pero sin espíritu. No obstante, solo tuvieron que pasar un par de minutos para que recobrara el ánimo y empezaran a fluir las ideas y las palabras, todo lo que quería decirle y que había quedado sepultado bajo toneladas de agotamiento físico y mental. Hubo tiempo para hablar de Yugoslavia y su trágico desenlace, y de China, concretamente de Foxconn, la empresa que, según se describ...
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